OCTUBRE:
Si bien es cierto que,temporada tras temporada, disminuyen de manera dramatica la superficie que ocupan nuestros bosques, no menos cierto resulta que su variedad no tiene parangon.
Desde clases de bosques cuyo ejemplos se pueden contar con los dedos de la mano, hasta los abetales pirenaicos, pasando por roblerales, ayedos, castaños, abetales, las distintas variedades de bosques mediterraneo,sabinares, bosques de ribera e incluso, ¿ porque no?, eucalisptales.
Querer abarcar, aunque sea una mera descripcion, todas las posibilidades que ofrecen los bosques para el fotografo de campo o de naturaleza no deja de ser una utopia.
Su interior ofrece un panorama de sujetos susceptibles de ser fotografiados: flores, frutos, plantas, planchas de musgo, troncos, cortezas, especialmente torturadas y avejentadas por la accion del tiempo y los elementos, asociados a los liquenes.....
las masas arboreas, por otra parte, responden al paso de las estaciones con espestaculares cambios. desde la inacabable paleta de colores y tonalidades verdes propias de la primavera a la severidad subrayada por el blanco durante el invierno.
El boque satisfara siempre al fotografo de campo que se aventure en sus espesura. Pero entre todos los momentos es ahora, en el otoño, cuando se entiende por que los bosques son las autenticas catedrales de la naturaleza. Sus hojas teñidas de ocre,amarillos, rojos y pardos se convierten en las mejores vidrieras que filtran luz y otorgan la mas magica de las atmoferas. Es, por consecuencia el momento de que el fotografo de naturaleza salga albosque.
EL EQUIPO:
Nuestro equipo no debe ser demasiado pesado. Por ello es mejor reducir el peso y buscar la comodidad.
Objetivos luminosos y no demasiado largos, hasta 105/mm, son suficientes. A la escasa luminosidad hay que aunar lo limitado de los panoramas de su interior. Es precisa la utilizacion de tripode y de flahes, especialmente para fotografial los abundantes detalles diminutos que nos encontremos en nuestra andadura por el bosque.
Desde clases de bosques cuyo ejemplos se pueden contar con los dedos de la mano, hasta los abetales pirenaicos, pasando por roblerales, ayedos, castaños, abetales, las distintas variedades de bosques mediterraneo,sabinares, bosques de ribera e incluso, ¿ porque no?, eucalisptales.
Querer abarcar, aunque sea una mera descripcion, todas las posibilidades que ofrecen los bosques para el fotografo de campo o de naturaleza no deja de ser una utopia.
Su interior ofrece un panorama de sujetos susceptibles de ser fotografiados: flores, frutos, plantas, planchas de musgo, troncos, cortezas, especialmente torturadas y avejentadas por la accion del tiempo y los elementos, asociados a los liquenes.....
las masas arboreas, por otra parte, responden al paso de las estaciones con espestaculares cambios. desde la inacabable paleta de colores y tonalidades verdes propias de la primavera a la severidad subrayada por el blanco durante el invierno.
El boque satisfara siempre al fotografo de campo que se aventure en sus espesura. Pero entre todos los momentos es ahora, en el otoño, cuando se entiende por que los bosques son las autenticas catedrales de la naturaleza. Sus hojas teñidas de ocre,amarillos, rojos y pardos se convierten en las mejores vidrieras que filtran luz y otorgan la mas magica de las atmoferas. Es, por consecuencia el momento de que el fotografo de naturaleza salga albosque.
EL EQUIPO:
Nuestro equipo no debe ser demasiado pesado. Por ello es mejor reducir el peso y buscar la comodidad.
Objetivos luminosos y no demasiado largos, hasta 105/mm, son suficientes. A la escasa luminosidad hay que aunar lo limitado de los panoramas de su interior. Es precisa la utilizacion de tripode y de flahes, especialmente para fotografial los abundantes detalles diminutos que nos encontremos en nuestra andadura por el bosque.
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